Cada vez tengo más la certeza de que limitarme a una definición cerrada sería ir en contra del fluir de mi existencia. Me fascina descubrir cada día algo nuevo sobre mí. Sin embargo, aquí y ahora:


Soy…. la voz del silencio. Es precisamente el susurro de ese vacío lo que llena mis escritos de poesía, lo que abraza al lector sin sofocarlo, lo que saluda al arco iris cuando el sol llora, lo que invita al mar a suspirarme la melodía que incita a mi pluma a bailar.


Soy… una puerta al mundo sin banderas ni fronteras. Me fascina la diversidad de formas que adoptamos los humanos para esconder el hecho de que somos uno. Me cuesta mirar a otro ser sin pensar en un lago de aguas cristalinas donde no dejo de reflejarme.


Soy… mama guerrera de armadura de cristal que se derrite ante el beso honesto, la sonrisa cómplice, la palabra que se comparte y no hiere, que busca la manera de no perderse en ese rol exigente de corredor de fondo para dar y recibir desde la verdad. Mis hijos, mis más grandes maestros.


Soy… un alma que se conmueve enormemente cuando el mundo llora o la agresión cabalga a rienda suelta. El significado de mi nombre, Yolanda, “tierra de riquezas”, carecería de sentido si éstas no fueran extensibles a los demás. Mi riqueza: mi capacidad creativa, mi entusiasmo y mi búsqueda constante para poder ver la luz en un mundo de sombras donde el miedo eclipsa al amor.


Soy … construcción en de-construcción.


Yolanda Barneda Valls


Yo nací

Poema: Yolanda Barneda Vals   •   Música: Spring Waltz de Chopin