Toque de Seda


Es un libro ilustrado que invita a recorrer el mundo de las emociones que la búsqueda del amor conlleva. Dolor, espera, deseo, esperanza y desesperanza se abordan a través de 16 poemas nacidos de una serie de experiencias personales que convierten la confusión en un viaje hacia la transformación interior.


¿De dónde surgió?

Un día cualquiera del 2011 sentí que tenía que poner sobre el papel aquellas sensaciones que surgían de mi interior. Empecé a recopilar poemas en libretitas que llevaba conmigo a todas partes.



Los estragos del amor, arrojados primero en mis hojas, se convirtieron más tarde en un álbum ilustrado cuando Anna M. Vives Amat les puso cara. Quisimos darle rostro a lo intangible: desenmascarar al dolor, la alegría, la envidia, la esperanza… y reflexionar acerca de todas esas emociones que nos sumen tanto en el mayor de los gozos como en la más profunda de las tristezas. De ese proyecto conjunto de dos creadoras surgió Toque de Seda.


¿Qué han dicho del libro?

  • Aunque en casa ando apuradísima de espacio para los libros, reservo un par de estanterías para los especiales, esas pequeñas joyas que me han gustado o emocionado particularmente, los que tienen vocación de perdurar en la memoria y aquellos que tienen para mí un algo a veces inexplicable.  

    Y allí, en esas estanterías, tiene ya su hueco Toque de seda, entre Tocar los libros, de Jesús Marchamalo y Veinticuatro horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig. ¡Estupenda compañía!”.   Blogger Carmen y amigos

  • Me llevé tus palabras a casa, les hice sitio en la mesa, y mientras cenaba las miré; me miraron. Repasamos nuestros perfiles buscando resquicios en la piel. Umbrales donde posar la atención y pasar de puntillas al otro lado: El hogar de los gusanos y las mariposas. El lugar donde se ha oído hablardel viento y de la luz. La caligrafía de mi voz se transmutó en secretos de seda. Y ahora ya somos uno tus nombres y yo. Si es que alguna vez dejamos de serlo”. Antonio

  • “Toque de Seda se siente, se danza, se llora, se ríe, se muere y se resucita, todo a la vez y vuelta a empezar. ¿Surrealismo? puede ser, aunque yo lo llamaría Renacimiento. Una obra en la que la pintura es un poema y la poesía un cuadro.  La ilustración arrasa por mi tristeza. Anna M. Vives me besa y muerde con la mirada. ¿La piel? de color negro: ¡tan presente, tan punzante, tan adentro…! ¡Bendita expresión de su belleza! Indiscreta y en silencio, como solo el artista sabe, hurga sin pudor en tus carencias. Reflexiones inequívocas, que escudriñan como gaviotas buscando pez en el agua, recordándote aquellos sueños que dejaste sin cumplir. Escupe poesía el estado de su alma. Yolanda Barneda Valls, punto y aparte. Dehumano